Tienes un agujero en el entrecejo

Capítulo I; Canciones que me traen recuerdos

En facebook han creado un grupo que se llama “la música me trae recuerdos”, una afirmación que me produce una sensación de admiración aún mayor por la música y que, simultáneamente, me llena de frustración por pensar que haya alguien a quien una canción de Pitbull pueda traerle recuerdos. Ya sé que la calidad de la canción no influye, y que quizá lo importante es a qué momento se asocia la canción; puede que un devoto de Mozart conociera a la mujer de su vida en una verbena de pueblo en la que estaba sonando “Tengo un tractor amarillo” y que desde ese momento, el temazo de Zapato Veloz pasara a formar parte de una historia de amor, y por tanto, a una bonita sucesión de recuerdos. De todas maneras, yo no soy quien para juzgar qué canción le trae recuerdos a cada uno, pero sí que me veo capaz de hacer una pequeña lista de canciones que a mí, personalmente, me sumen en un estado de catatonia, ya sea para disfrutar de la euforia o para avergonzarme de mi propia melancolía, dos de las emociones que mejor soy capaz de revivir cuando se trata de que la música me traiga recuerdos.

Por ejemplo; One, de Metallica. ¡¡Guau!! Cuan jevi que soy.

One, es una canción mítica, única, legendaria. Dejando de lado su calidad musical, la cual es ¿inobviable? Esta canción tiene la extraordinaria capacidad de devolverme a mis años del instituto, a mis largas conversaciones con los sabios parqueros los cuales, como yo, no podíamos salir de nuestro asombro al ver que ese grupo de melenudos enfundados en unas mallas negras habían escrito una de las canciones más fascinantes que nuestros oídos habían escuchado jamás. Parece una tontería, pero al menos para mí, no es así. Mis años de instituto son sinónimo de Metallica, de camisetas naranjas de Soulfly, de pelo largo, de solo suspender un examen por xmestre y de muchas otras cosas que significan no tener preocupaciones. Preocupaciones de esas que tiene uno a los 21 años, y de esas que me imagino que solo harán que magnificarse con el paso de los años. Sinceramente, tener una canción que me trae esos recuerdos, me sabe igual que tener una foto que me lleve a un paraíso de vacaciones (haciendo una indescifrable referencia a la película Collateral, ya sé que soy un maestro de esto).

Otro ejemplo; Playmate of the Year, de Zebrahead. ¡¡Guau!! ¿Que soy por poner esta canción?

Verano. Piscina. Chocolate. Consolas. Risas. En definitiva, disfrute. Esta canción me sume en un estado de euforia y de felicidad que no puedo describir. Además, me sirve para entender que no hace falta que una canción sea una gran pieza musical para significar algo en tu vida. Esta “pieza” fue una de esas canciones que consiguió que las tardes de 40 grados fueran menos calurosas y que las ganas de ser estrellas del rock para montar orgías con las playmates Playboy fueran creciendo hasta convertirnos en lo que somos ahora (algo que no voy a describir, el anonimato es nuestro bien más preciado).

Y para finalizar con el *primer capítulo de canciones que me traen recuerdos, no puedo dejarme Passenger, de Deftones.

Gracias al martillo percutor, conocí al grupo. Seguramente, sea una de esas cosas de las que le estaré eternamente agradecido (un poco menos que a enseñarme que era el “ostinato” baterísticamente hablando, pero agradecido). Poco tiempo después convertí está canción en un mito particular. Por alguna extraña razón, esta canción me hizo pensar, razonar, y todas aquellas conclusiones que extraje hará unos 3 años son rotundos pedruscos que forman lo que considero mi filosofía de vida particular. Creo que es tan jodidamente profundo que no tengo palabras para describirlo, y seguramente, no os interesaría. Pero es escuchar esta canción y asumir, inequívocamente, una serie de razonamientos propios que considero vitales. No sé si debería dejar algo tan personal a una canción, pero no puedo evitarlo, que le vamos a hacer.

*Creo que con esto que os he contado, me he abierto una veda particular para publicar mas asiduamente, no sé si es interesante o no, pero a mí me gusta  hacerlo y por tanto existe la posibilidad de que cuando no tenga otra cosa sobre la cual escribir, recurra a contar cuales son las canciones que a mí, particularmente, me traen recuerdos. Así, que como he dicho anteriormente, este es el primer capítulo. Os informaré cuando llegué el segundo, porque espero que esto sea un best-seller del calibre del Código da Vinci, nada menos.

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